El uso del óleo de San José comenzó con San Andrés Bessette, gran devoto de San José. Religioso humilde, produjo miles de curaciones y conversiones, por intercesión de San José, y construyó la iglesia más grande del mundo en su honor. El Hermano Andrés aprovechaba esas curaciones, siempre realizadas de forma discreta, con apariencia de normalidad, para hacer un apostolado continuo: recomendaba la oración perseverante, sugería novenas, “recetaba” la aplicación del óleo de una lamparilla que ardía ante la imagen de San José, o aconsejaba llevar consigo una medallita de este, pues, decía, “todo eso son actos de amor y fe, de confianza y humildad”. A un joven con el rostro quemado y riesgo de quedar ciego, le recomendó: “Ve a la iglesia, asiste a Misa y comulga en honor de San José. Continúa con tus medicinas, pero añade a ellas una gota del óleo de la lamparilla del glorioso Patriarca, rezando esta jaculatoria: “¡San José, ruega por nosotros!”. ¡Ten confianza, todo saldrá bien!”, y así fue.
Dios siempre socorre a la humanidad en momentos de tribulaciones, muchas veces, por medio de nuevos sacramentales, actualmente, místicos contemporáneos, a través de revelaciones privadas, refuerzan que debemos retomar el uso del óleo de San José que después de bendecido se convierte en un sacramental con fe y devoción, para protegernos y auxiliarnos contra los males físicos y espirituales.
BENEFICIOS
El aceite de oliva 100% puro es llamado por los mediterráneos como oro líquido por los innumerables beneficios para nuestra salud; Y el lirio blanco tiene diversas propiedades curativas.
FORMA DE USO
Pase en las muñecas, detrás de las orejas, de las rodillas y en cualquier otra parte del cuerpo con necesidad, haciendo pequeñas cruces.
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