En las Bodas de Caná, al dirigirse a los sirvientes que estaban angustiados porque ya no tenían vino para servir, María dice: «¡Hagan todo lo que Él les diga!». Esta palabra de María apunta directamente a la obediencia a su Hijo.
Estamos en este mundo para hacer la voluntad de Dios. María, que poco habló en los Evangelios, cuando habla, nos conduce a la obediencia a Jesús.
Queremos obedecer a Jesús, queremos que Él forme parte de nuestro día a día, pues nuestra vida sin Él no tendría sentido.
María será parte de nuestro día a día, enseñándonos los caminos de la contemplación, pues el Evangelio afirma que ella guardaba todas las cosas en su corazón. Con María, contemplemos los misterios de la vida de Jesús.
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